5 tips para una programación docente coherente y sostenible

5 tips para una programación docente coherente y sostenible

Terminado el curso, empezamos a programar el siguiente. Todos tenemos en la cabeza las cosas que han ido bien y las que necesitamos repensar, pero quizás no siempre tengamos el tiempo o los recursos necesarios para diseñar nuestra docencia de la manera más óptima.

Con este vídeo pretendemos dejaros 5 tips, para una programación docente, que consideramos pueden ayudarte a hacer una docencia eficiente y viable. Estas tips son…

  1. Diseña las tareas o trabajos que pedirás a tus estudiantes en función del objetivo docente o del resultado de aprendizaje que deseas conseguir. Sé que todos estáis motivados por innovar y hacer aprendizaje activo en las aulas, pero ojo, lo que hagáis debe responder a una necesidad que a través de ese trabajo pretendes resolver, no debe hacerse para justificar que hago algo más que la clase magistral. Es decir, debes asegurarte que a través de esa actividad el estudiante adquiere una serie de aprendizajes de contenidos o competencias que no podría conseguir con esa clase magistral. Si quieres diseñar un aprendizaje activo, recuerda que hay más cosas a parte del típico trabajo en equipo. Debates, estudio de casos, role playing, aprendizaje basado en problemas, aprendizaje por pares, ejercicios, lectura de artículos, gamificación, … son algunas de las metodologías que puedes emplear para colocar al alumno como protagonista de su aprendizaje. Y si les pides un trabajo, estupendo!, solo que debemos tener claro que resultados de aprendizaje pretendo cubrir a través del mismo.
  2. Evalúa más… califica menos. Lo sé, en los últimos cursos os habéis concienciado sobre el poder de la evaluación formativa para el aprendizaje y como profes responsables os pusisteis a ello y casi morimos en el intento. Excells enooormes llenos de puntuaciones que os quitan mucho tiempo y que hacen que al final, cada actividad pese poco en la calificación global del estudiante. Por no hablar de los cientos de horas dedicados a corregir… Esto es inviable con el número de alumnos que tenemos ¿entonces?… Una primera respuesta a este problema es que evaluar no es lo mismo que calificar, y que no todo lo que evaluamos debe ser puntuado. Evaluar implica hacer consciente al estudiante de lo que ha aprendido y de lo que le falta por aprender, de sus fortalezas y sus debilidades, y sobre todo debe permitirle tomar decisiones al respecto. Por eso, la evaluación solo es formativa, es decir, ayuda a aprender, si se realiza durante todo el proceso y no solo al final, donde ya pocas decisiones podrá tomar. Para eso no hace falta poner una nota, ni siquiera leerse el trabajo de cada uno de tus tropecientos alumnos cada semana. Se puede hacer evaluación compartiendo la tarea mejor resuelta por un alumno, o la resuelta por el profesor, utilizando las herramientas de evaluación por pares, o dejando un feedback explicativo en las respuestas de los cuestionarios, con una rúbrica detallada o con un vídeo donde expliques los fallos más comunes. Puedes calificar por el camino, de hecho, esas calificaciones intermedias seguro que ayudan a afianzar el compromiso de los alumnos con menor capacidad de autorregulación; Solo digo que repartas esfuerzos y selecciones qué calificas y qué no.
  3. Siguiendo con la evaluación, las correcciones que hagas de las tareas que pides a tus estudiantes deben ser rápidas, si no, ahórrate el trabajazo. Seguro que tus estudiantes aprenden mucho mientras hacen la tarea pero si no conocen sus resultados a tiempo, pues ya lo hemos dicho, no pueden tomar decisiones de cara a mejorar o reforzar aprendizajes. A todos nos ha pasado esto y nos ha frustrado por igual… por eso te pido que lo tengas en cuanta a la hora de programar… Si necesitas dar feedback individual busca la mejor forma de hacer, quizás con un audio… y en qué momento vas a tener que hacerlo… mira tu agenda y, de verdad, por muy guay que sea la tarea que les pides, si no vas a poder devolver la revisión en un plazo de 1 o 2 semanas, no lo pidas. O busca otras formas de darles ese feedback…
  4. Y para acabar con la evaluación… 4º consejo… no califiques algo que no has trabajado, enseñado o evaluado a lo largo del curso. Un ejemplo, sencillo… todos hemos calificado exposiciones a final de curso y hemos puntuado un ítem sobre la expresión oral de nuestros alumnos. Pero, muchos no nos hemos tomado tiempo para enseñarles a hacer exposiciones orales… Entonces? ¿Puedo realmente penalizar a un estudiante con problemas para hablar en público si no le he dado la oportunidad de practicar y mejorar? Es una competencia que deben aprender, y al menos en 4º ya deben tenerla…, pero qué pasa cuando calificamos esto en 1º… Quizás solo con que cada día pidas a un par de alumnos que expliquen un concepto o resuman la clase anterior, ya tengas la oportunidad de ir evaluando esa competencia y te ganes por tanto el derecho a calificarla al final. Lo mismo podría pasar cuando calificamos la capacidad de trabajar en equipo, la expresión escrita, la forma en la que montan un vídeo o la resolución de un caso… En mi opinión, esto se puede hacer si dedicas tiempo en clase para trabajar esas competencias… pero si no, no las califiques. Es decir, calificas aquello que has enseñado en tu aula, aquello que han aprendido contigo o algo que te asegures han aprendido durante su grado.
  5. Y, por último, pero no menos importante… Realiza un cronograma detallado de todo el curso con las tareas que vas a proponer, teniendo en cuenta el tiempo de trabajo autónomo de tu estudiante para su realización y para el estudio. Nuestros esfuerzos por promover un aprendizaje activo han promovido, con frecuencia, las quejas de los alumnos por la sobrecarga de trabajo. 6 ECTS son 90 horas de trabajo autónomo, en 14 semanas lectivas que tiene un semestre serían 6,4h /semana. No digo que tengamos que rellenarles 6 horas semanales de cada asignatura, y menos en estudiantes que tienen clases y prácticas de laboratorio casi cada día… Podemos establecer unos mínimos, por ejemplo, y que cada profesor tenga en cuenta que debe mandar tarea que implique un tiempo de estudio del alumno de 2h. Además, piensa en el tipo de tarea que les pides… no es lo mismo pedirles una tarea semanal que ya conlleve el estudio de la materia, por ejemplo, el visionado y estudio de un vídeo, que una tarea para la realización de un trabajo al margen del contenido que deben estudiarse además… (tarea-estudio vs tarea + estudio). En ese caso, habrá que tener cuento que la realización de la tarea “extra” debe dejarles tiempo también para el estudio continuo… En el caso de que les pidas estudiar un vídeo, debería ser de unos 15 minutos máximo, pues les llevará entre 90 y 120 minutos para estudiarlo, en función de la complejidad… Si es un texto, se calcula que se emplea 1 minuto para cada 200 palabras… Y otra cosa… toda la innovación que hagas no tiene por qué hacerse fuera de aula. Todo lo contrario, haz todo lo posible para realizar esas tareas en el aula, de forma que puedas acompañar a tus alumnos en el proceso, y de paso, te ayudará a convertir la clase presencial en un momento insustituible por ninguna clase virtual o grabación.

Una vez tengas tu programación, sería estupendo que la pusieses en común con los profesores del mismo semestre para asegurar una distribución equilibrada de trabajo. Calcular las dedicaciones de forma que cada día puedan dedicar ese tiempo de trabajo autónoma, esas 2h de mínimos por ejemplo, a una asignatura…

Ya que lo has hecho, comparte con tus estudiantes tu cronograma, les ayudará a autorregularse y evitarás muchas quejas.

Y eso es todo amigos… gracias por llegar hasta aquí. Nos encantaría conocer tu opinión al respecto así que deja tus comentarios debajo. Ah, y no dejes de subscribirte a nuestro canal InnovaciónUFV.

Cuando el orden de los factores sí altera el producto – Flipped Classroom o Clase Invertida

Cuando el orden de los factores sí altera el producto – Flipped Classroom o Clase Invertida

Se ha escrito mucho sobre Flipped Classroom (FC) o clase invertida. Probablemente estaría entre el top 3 de las que nombrarías si Mayra Gómez Kent preguntase por metodologías educativas innovadoras en una nueva edición del Un, Dos, Tres. Pero como todo lo que es muy conocido, o se cree conocer, es una metodología llena de falsas creencias y errores de concepto. 

“Tú haces Flipped porque te gusta salir en vídeos”, “Les he metido varios vídeos porque no me da tiempo a explicar todo”, “Yo no tengo tiempo para esas cosas porque mi asignatura tiene mucho contenido”, y mis favoritas “por culpa de tu FC los estudiantes han suspendido mi asignatura” o “sería inviable que todos los profes hiciésemos FC”, son algunas de las frases que he escuchado como docente que flipea toda su asignatura. 

Empecé a hacer Flipped Classroom, clase invertida, sin saber que lo estaba haciendo. Y empecé haciéndolo mal, muy mal. Por eso, cuando hablo sobre FC lo hago desde la experiencia recorrida, más que desde las formaciones que he recibido. Vídeos largos y antididácticos, alumnos que no veían el contenido, yo repitiendo ese contenido de nuevo en clase, clases para ampliar contenido y no para reforzar lo estudiado de forma autónoma, alumnos descontentos por hacerles trabajar fuera de clase, … Pues eso, que me falló todo lo que puede fallar en el FC. 

A día de hoy, tras 14 años enseñando en la Universidad, con grupos grandes, alumnos de diferentes perfiles y cursos, en asignaturas teóricas o prácticas, sé que LA CLASE INVERTIDA FUNCIONA. Y lo escribo así, en mayúsculas, porque estoy tan convencida que retaría a flipear la clase de cualquiera que me pidiese ayuda. 

FC no es grabar vídeos, no es ampliar temario, no depende del tipo de alumno… FC es CONFIAR en el estudiante vertiendo en él la responsabilidad de la mitad del proceso, y DISEÑAR tu enseñanza de forma que posibilites el APRENDIZAJE PROFUNDO. Porque aprendemos lo que vemos y oímos, pero recordamos lo que pensamos, aplicamos, enseñamos y creamos. Así que la clave del FC no es el vídeo o el texto que compartes, si no lo que haces en el espacio presencial aprovechando el tiempo disponible que te deja el trabajo autónomo realizado. 

Los que ya hacíamos Flipped Classroom antes de la pandemia, tuvimos menos problemas para continuar con nuestra docencia en los diferentes contextos en lo que nos ha hecho trabajar el COVID estos 2 años. Pero es que, ahora que sabemos que se puede seguir una clase desde casa, es cuando se ha puesto en evidencia que una clase presencial debe ser insustituible por una clase grabada. Porque sinceramente, si vamos a dar charlas unidireccionales el planeta agradecería que nos quedásemos todos en casa.  

Así que, mis estudiantes estudian gran parte del contenido esencial de la materia en su tiempo autónomo, y lo APRENDEN REALMENTE cuando en clase, con mi ayuda y la de sus compañeros, se enfrentan a resolver problemas retadores, a relacionar y aplicar esos conocimientos 

Clase invertida

En todos estos años poniendo a punto el Flipped Classroom, ni he reducido materia, ni he tenido que bajar el nivel de exigencia, sino todo lo contrario. Mis estudiantes de hace unos años no hubieran aprobado los exámenes que pongo en la actualidad, sin embargo, es ahora cuando tengo un elevado porcentaje de éxito en resultados de aprendizaje. 

No es magia, es creer, aprender, y trabajar, trabajar mucho. Si quieres saber los cómo, y conocer recursos para llevarlo a cabo, no te pierdas nuestro monográfico de innovación acerca de esta metodología.

¿GRUPO O GRAPA?

¿GRUPO O GRAPA?

Hace un par de años decidí no seguir incluyendo el típico trabajo grupal en mi asignatura. Me frustraba comprobar que ese trabajo se alejaba de ser la herramienta de Aprendizaje Cooperativo (AC) con la que deseaba facilitar y fortalecer la adquisición de conocimientos, mejorar habilidades digitales, de indagación y de comunicación, o promover capacidades de autogestión, escucha, o resolución de conflictos. Más que eso, era una carga injusta para los alumnos que no conseguían trabajar de forma equitativa y para mí que me sobrecargaba de tutorías y acababa con unos excells inmanejables, dónde cada pequeño ítem se convertía en algo insignificante en el maremágnum de ítems calificables.

Paradójicamente, en estos años sin trabajos de grupo puedo decir que he empleado el AC en mis clases más que nunca. El uso de diálogos enfocados en parejas en las clases expositivas, de dinámicas clásicas del cooperativo como el Jigsaw o el 1,2,4, e incluso el uso de herramientas de evaluación por pares, han acercado más mi docencia a un aula donde los estudiantes aprenden unos de otros.

Durante mi etapa universitaria, en los 90, realicé muy pocos trabajos en grupo. Sin embargo, cuando hace 14 años comencé a dar clases y escuché hablar por primera vez de las competencias del plan Bolonia, lo primero que se me ocurrió para “enseñar” esas competencias fue incluir un trabajo en grupo. En esos momentos no tenía referentes que empleasen otro tipo de actividades o metodología, y me centraba más en controlar los contenidos de mi asignatura que en formarme en pedagogía.

Aprendizaje cooperativo_equipo

Pero no fue, quizás, hasta que volví a ponerme del lado del aprendiz siendo estudiante de máster, cuando comprobé el efecto negativo que podía tener sobre el aprendizaje un trabajo de grupo mal diseñado. Las desigualdades de motivación, de conocimientos previos, de capacidades y actitudes existentes en cualquier grupo (de estudiantes o de profesionales, personas, al fin y al cabo) tienden a debilitar al grupo o a sobrecargar a unos pocos que asumen el trabajo como propio para no salir perjudicados. Ver reflejada mi angustia en mis estudiantes me ayudó a ser consecuente y eliminar dichos trabajos. Qué ¡ojo! retomaré en cuanto tenga el tiempo y los recursos necesarios para asegurar que esa tarea se convierte en una verdadera actividad cooperativa, con todas las fortalezas que ello implica.

Una vez aceptada la realidad, me formé en AC siguiendo cursos especializados, y desde entonces lo aplico y evalúo cada curso. Y, aun así, sigo sin sentirme con la capacidad necesaria para organizar grandes trabajos en grupos cooperativos con mis algo más de 200 estudiantes de grado. ¡Difícil y utópica tarea!.  Sin embargo, en una sociedad donde los empleadores comienzan a seleccionar a su personal en función de sus habilidades más que de sus títulos, cualquier metodología que favorezca el crecimiento competencial del estudiante debe ser explotada.

grupo de alumnos chocando puños

¿Te ha sucedido algo parecido? ¿te preocupa hacer una docencia más inclusiva? ¿te interesa explorar la forma en la que aprenden tus alumnos? Si las respuestas son sí, te recomiendo acceder a los contenidos del monográfico que hemos preparado sobre AC. En él encontrarás webinars para conocer las claves metodológicas, recursos digitales y analógicos para diseñar tus clases de cooperativo, referentes de los que aprender y bibliografía específica. Además, estrenamos nuestro podcast “monográficos educativos” conversando con dos profesoras que utilizan sin miedo y con muy buenos resultados el AC en sus aulas universitarias. No puedes dejar de escucharlas porque dan claves sencillas y realizables que te serán de gran ayuda.

¡Y seamos sinceros! cómo nos dice Laura Martín en el podcast, la mayoría de los trabajos que pedimos a nuestros alumnos no son de grupo si no de grapa, ya que cada uno hace una parte y se “grapan” todas al acabar. Pero no pasa nada si esto es así, pues en realidad ya estás más cerca de hacer un verdadero AC. Con algunas claves y aprovechando las herramientas que te sugerimos vas a conseguir que tus grupos seas verdaderos equipos cooperativos.

Uso de vídeo docente en educación

Uso de vídeo docente en educación

¿Has empezado a crear vídeos docentes, pero no consigues que tus alumnos lo vean? ¿Te esfuerzas para crear vídeos y a cambio tus alumnos se quejan porque consideran que es demasiado trabajo autónomo?

Desde marzo de 2020 la creación y uso de vídeo docente en educación ha crecido entre los profesores universitarios. Los objetivos son variados, sustituir clases interrumpidas por problemas técnicos, realizar clases asíncronas, o aplicar la metodología “Flipped Classroom” (FC). El vídeo es desde hacía unos años la piedra angular de la formación “online” pero había llegado a la enseñanza presencial precisamente a través de esta metodología activa, el FC.

Aunque diferentes estudios avalan los valores educativos de los medios audiovisuales (Koumi, 2006), el vídeo no es eficaz si no cumple con los siguientes elementos: poseer un valor cognitivo que promueva la comprensión y memoria a largo plazo, asegurar el compromiso de los estudiantes y convertirse en una herramienta interactiva que permita un aprendizaje activo (Brame, 2016). Para ello es aconsejable hacer vídeos cortos (6 a 12 minutos), atractivos, con la información relevante bien remarcada, evitando información superflua y con formatos donde se mezcle imagen con explicación verbal. Además, conviene grabarlos con naturalidad, similar a tus explicaciones de clase pero sin repeticiones, hablando más rápido que lento y utilizando si es posible la narrativa, más allá de lo puramente descriptivo.

Lo primero que debes tener claro es el objetivo del vídeo. Si se utiliza como herramienta de la metodología FC lo aconsejable es asignar a tus estudiantes un vídeo por semana. Ten en cuenta que un vídeo de 15 minutos supondría unos 90 minutos de trabajo autónomo para los estudiantes, ya que el visionado incluye la toma de apuntes y la respuesta a preguntas incorporadas en el vídeo o asociadas a una tarea. Convertir el vídeo en una actividad interactiva es esencial pues permite la metacognición del estudiante y aporta información esencial al profesor para la preparación de la clase presencial posterior.

Algunos estudios han demostrado que los vídeos de mayor duración reducen el nivel de compromiso de los estudiantes (los vídeos de más de 12 minutos son visionados en un 20% de su longitud). En el caso de necesitar mayor tiempo para la explicación, trata de fragmentar la información en vídeos de menor tamaño o interrúmpelo con alguna actividad que ayude a integrar la información con los conocimientos previos relacionados. Si el objetivo del vídeo es sin embargo, utilizarlo para una clase asíncrona, puedes asignar más de un vídeo corto a la semana, o utilizar un vídeo largo con interrupciones a través de actividades de comprensión y aplicación.

Volviendo al uso del vídeo para liberar tiempo de la clase presencial, objetivo del FC, ten en cuenta que el vídeo no debería usarse para sumar tiempo de explicación teórica si no para emplear ese tiempo liberado en la realización de actividades de aprendizaje significativo basado en el análisis, evaluación, aplicación o creación. Es decir, es más importante lo que haces con el tiempo de la clase presencial que el vídeo en sí mismo, y precisamente eso ayudará a que el alumno vea el vídeo como algo necesario para el seguimiento de la clase.

  1. Brame, Cynthia J. Effective educational videos: principles and guidelines for maximizing student learning from video content. Life Sciences Education, 15:1-6. 2016.
  2. Koumi, Jack. Designing video and multimedia for open and flexible learning. Routledge. 2006

 

Si quieres profundizar más sobre el uso de vídeo docente en educación os recomendamos estos vídeos:

 

Para más información sobre el tema puedes visitar nuestra página web

www.innovacionufv.com

 

5 razones para usar la cámara y 5 Tips para asegurar la integración de los alumnos de casa en la clase híbrida

5 razones para usar la cámara y 5 Tips para asegurar la integración de los alumnos de casa en la clase híbrida

 

En tiempo de pandemia la UFV ha hecho una apuesta decidida y valiente por la presencialidad adoptando un sistema de docencia híbrida, a pesar de su complejidad metodológica y requerimientos técnicos. Convencidos de que esta adaptación era la que mejor se acogía a nuestro modelo educativo por facilitar el encuentro con el alumno y permitir el desarrollo de las pedagogías centradas en él, se realizó una importante inversión en recursos técnicos y personales.

Durante estos primeros meses recorridos, profesores y estudiantes valoran el esfuerzo y reconocen sentirse acompañados y cuidados, sin embargo, se ha observado que en la mayoría de las clases híbridas de la UFV los alumnos que están fuera de clase mantienen sus cámaras apagadas.

Los profesores reconocen haber desistido ante la negativa o excusas constantes de sus estudiantes para usar sus cámaras, mientras los alumnos admiten distraerse más desde casa, especialmente cuando no se sienten observados. Otros docentes, sin embargo, parecen no sentir la necesidad de ver a los alumnos que se encuentran en casa, igual que algunos alumnos parecen sentir amenazada su intimidad.

 

integración de los alumnos

 

Por todo ello, comparto 5 razones por las que creo que es esencial el buen uso de la cámara en la clase presencial híbrida:

 

  1. Durante un curso en el que estamos conociendo a nuestros alumnos ocultos tras una mascarilla, la cámara durante su semana rotatoria en casa es lo que nos permite conocerlos mejor. Pero, además, esto ayuda a que los alumnos de cada subgrupo puedan conocerse entre ellos. Por supuesto que conocer a una persona es mucho más que conocer su cara, y es cierto que podemos transmitir mucho con la mirada, pero reconozcamos que cuando tratas de conocer a un mínimo de 100 nuevas personas cada curso, observar sus expresiones faciales ayuda, no en vano nuestro cerebro contiene un área enorme dedicado al reconocimiento de las caras. 
  2. Ver a los alumnos de casa en el monitor de clase facilita la interacción con su profesor y resto de compañeros y, por tanto, mejora su integración y participación en el desarrollo de la clase. Es más sencillo para un profesor dirigirse a un alumno que ve a través de un monitor, que hacerlo frente a una pantalla en negro. El profesor se mantendrá alerta y no olvidará que debe atender a ese grupo de alumnos que sigue la clase desde casa. Y el estudiante se sentirá de esta forma atendido igualmente por su profesor.
  3. Observar a nuestros alumnos hace más sencilla la comunicación con ellos y reduce los recursos tecnológicos necesarios para integrarles en la clase. No sería necesario, por ejemplo, estar pendiente del chat para comunicarnos con ellos, si podemos ver sus expresiones o incluso establecer un código visual que nos indique de forma rápida sus impresiones. Además, nos ayudará a simpatizar y empatizar con ellos, a detectar su estado de ánimo, de salud, y a sentirnos más cercanos. Y, por otro lado, un alumno que se siente bien observado y atendido se sabrá acompañado por su profesor.
  4. Saberse observado, mejora sin duda el nivel de atención y responsabilidad del estudiante que recibe la clase desde casa. Todos hemos vivido en estos meses la experiencia de ser alumnos en remoto, en una reunión, en una formación, en un congreso, … y habremos comprobado lo fácil que es distraerse ante la protección que te da estar al otro lado de la pantalla.   
  5. Por último, nuestra misión como educadores es posibilitar en nuestros alumnos la adquisición de habilidades y competencias necesarias para la vida. Si algo tenemos claro ahora es que los encuentros virtuales, tanto profesionales como personales, van a formar parte de nuestra normalidad, por lo que tener la capacidad de llevar a cabo una correcta presencialidad virtual debe formar parte de las competencias a desarrollar. El estudiante debe acostumbrarse a mostrarse de forma correcta desde el espacio en el que le toque realizar su actividad, ahora la clase y en un futuro próximo su trabajo.

Pero ojo, conseguir que enciendan sus cámaras es una condición necesaria pero no suficiente para asegurar su integración en la clase. Mirar una pantalla no asegura su compromiso, igual que los alumnos que están en clase podrían estar comprando en Zara o usando las RRSS mientras creemos que cogen atentos sus apuntes.

 

Algunas tips para asegurar la integración de los alumnos en clase son:

 

  1. Utiliza Zoom para las sesiones de clase ya que te permite visualizar hasta a 49 participantes a la vez. Para ello utiliza el modo galería. Además, utiliza la cámara instalada en clase de forma que lo estudiantes puedan ver a sus compañeros cuando sean ellos quienes intervienen en las clases y no una imagen fija del profesor.
  2. Acuerda con tus estudiantes un código visual que facilite la comunicación (por ejemplo, mostrar un objeto verde si la respuesta es afirmativa y rojo si es negativa) y realiza alguna actividad que promueva el conocimiento del grupo y la creación de una atmósfera de confianza implicando a ambos subgrupos (por ejemplo, pide a los alumnos de casa que os den la espalda y realiza algún cambio en la clase que ellos deberán adivinar, o pide a los de casa que muestren en sus cámaras un dibujo, relacionado por ejemplo, con contenidos de la asignatura, y solicita a los de clase que averigüen de qué se trata). Esto ayudará a normalizar la situación y ayudará a los de casa a sentirse más presentes.
  3. Solicita la intervención de los alumnos del grupo de casa en la misma proporción que lo haces con los de clase.
  4. Crea grupos mixtos (alumnos de clase con alumnos de casa) para la realización de tareas concretas.

Para ello puedes:

  • Pedir a los alumnos de clase que accedan a la sesión de Zoom y separarles en salas mezclando a los alumnos de ambos subgrupos
  • Utilizar sesiones de BlackBoard en paralelo para que cada grupo realice su videollamada
  • Realizar grupos de Teams.

5. Utilizar herramientas digitales (opciones de anotación y votación en Zoom, Nearpod, Mentimeter, Socrative, Miro, etc…) con las que todos los estudiantes podrán contestar a tus preguntas e intervenir en la clase a tiempo real. Estas herramientas además aportan una retroalimentación instantánea al docente lo que le permitirá adaptar su explicación al ritmo de seguimiento de toda la clase.

 

La UFV es una institución que mira a la persona. Quizás sea el momento de tomarnos esta misión, además, de forma literal.

Usa la cámara, hazles que usen la cámara.